El Internet de las Cosas: ¿y eso con qué se come?

Marca la tendencia con mayor fuerza en la industria tecnológica para los años venideros.

El concepto del Internet de las Cosas causa todavía confusión e incluso infunde temor en el imaginario popular. Ya no son palabras futuristas, estamos hablando de una nueva tendencia que cada día se pone más de moda.

¿Qué significa el Internet de las Cosas? El IoT, conocido así mundialmente por sus siglas en inglés ‘Internet of Things’, suena extraño e incluso enigmático, pero no es más que el concepto que se refiere a la conexión de objetos cotidianos con internet.Esto permite que los objetos se comuniquen con el usuario y con otros dispositivos.

Para profundizar: Descubra cinco ejemplos del ‘internet de las cosas’

¿Y cómo funciona el IoT?

En la Feria de Tecnología Industrial de Hannover 2016 (Hannover Messe), que se cumple en este momento en esa ciudad alemana, se está hablando, entre otros temas, de un mundo donde la monitorización y los sensores inundan los entornos, de ciudades conectadas y eficientes, lo que supone un cambio para el futuro para ahorrar tiempo y consumo de combustible.

Un ejemplo, que ya se está implementando como plan piloto en el Metro de Medellín, por parte de la empresa Idata –Inteligencia Analítica de Clientes– y como lo explica su gerente general Byron Quintero, es controlar mediante sensores la frecuencia de los vagones para ahorrar tiempo a los usuarios y que el servicio sea más eficiente en tiempos, con lo que se complementa el ecosistema del transporte y la movilidad de la capital antioqueña, programa que surge tras el análisis de datos y se constituye en ganancia para la ciudad. Esto reduce el estrés y se optimizan mejor los recursos de la urbe en el transporte masivo.

También se da en un entorno más personal cuando usted ingresa a su casa y al abrir la chapa de su puerta, se encienden las luces, el aire acondicionado, el televisor o el equipo de sonido. Y todo porque el sistema de seguridad de la puerta está conectado con los otros dispositivos de movimiento, calor, luz y sonido, y todos se comunican en perfecta sinfonía.

Incluso, existe una piscina que, con base en las condiciones climáticas, determina cuál es la temperatura idónea que debe tener el agua en aras de garantizar una experiencia de uso cómoda.

En la vida cotidiana, encontramos, por ejemplo, la nevera inteligente, que permite monitorear el consumo de alimentos en los hogares, general alarmas cuando están por acabarse los insumos y realizar compras automáticas, a través de internet, a los supermercados para nuevos abastecimientos, o el célebre reloj Dick Tracy, que era una idea futurista de un reloj inteligente en la década del setenta y hoy es una realidad. Estos dispositivos permiten abrir puertas, controlar la luminosidad de los hogares y responder llamadas, entre otras funciones.

El ‘Internet del Todo’

Un estudio de la consultora Gartner, a diciembre del año pasado, indica que el número de dispositivos conectados a internet es cercano a los 4.900 millones, lo que significa un 30 por ciento más que el registrado en el 2014. Según sus estimaciones, se espera que para el 2020 existan 50.000 millones de dispositivos conectados, que haya alrededor de siete dispositivos por persona, que van desde vestibles o llevables (dispositivos electrónicos que se incorporan en alguna parte del cuerpo interactuando de forma continua con el usuario y con otros dispositivos, como relojes inteligentes, zapatillas de deportes con GPS incorporado, gafas y pulseras) y celulares hasta computadores. Eso significa que el ser humano hace parte de ese gran ecosistema del IoT.

Miguel Aldama, presidente de BICSI para México, quien estará en los próximos días en Colombia con motivo del Datanet BICSI 2016, calcula que dentro de cinco años habrá en el mundo unos 35.000 millones de dispositivos, unas cinco veces la actual población del mundo, por lo cual se necesitará de una infraestructura con capacidad para soportar todo ese andamiaje tecnológico.

“Para poder tener conectado ese cúmulo de dispositivos, es necesario contar con una infraestructura inalámbrica para poder tener conectadas las antenas y crear espacios inteligentes, cables de energía y para la iluminación led, que a su vez servirá para transportar comunicación de datos. Todo eso hace parte de ese gran ecosistema en el que también aparece el ‘Internet del Todo’», comentó el ejecutivo mexicano.

Colombia, en la era del IoT

Todo esto es para explicar que Colombia acaba de presentar el primer Centro de Excelencia y Apropiación en Internet de las Cosas (CEA-IoT), una alianza entre empresas de los sectores público y privado, con la participación de cinco universidades del país y que cuenta con el apoyo del Ministerio TIC y Colciencias. En este se hizo una inversión cercana a los 5.000 millones de pesos. (Lea aquí: Colombia entra en la era del Internet de las Cosas)

El objetivo del centro es impulsar investigaciones académicas en temas tecnológicos, consolidarlas en la industria y ofrecerle toda la ayuda a esta para innovar. También se busca impulsar emprendimientos en industria TI (tecnologías de la información). El centro será dirigido por la Universidad Javeriana en Bogotá y tendrá sedes en Cartagena, Cali y Bucaramanga.

JAVIER ARANA
@arana_javier
Tecnósfera

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